
Natasha
Luna ha vuelto con un brillante disco bajo el brazo. Titulado simplemente como "
N" y formado por once canciones cubiertas de atmósferas oscuras, pesadas, ténebres y hasta terroríficas, Luna demuestra una vez más que su estilo es completamente diferente a lo que hace el resto, es especial, es poético, algo monótono, pero con un encanto sombrío, casi místico y ancestral, que remueve todo el ser tétrico e infeliz que llevamos dentro, oculto, dormido, esperando que nunca despierte.
Luna se vale de vientos, cuerdas y percusiones, para generar casi una hora de ritual gótico, una vez más al estilo de
Christian Basso, pero ahora más cercana al sonido de
Pentalpha, con pasajes similares en el inicio de alguna canción y sonidos más cercanos al
gothic metal, como en el tema
Out of Machtecheb, creando un ambiente inicial con voces de niños, utilizados generalmente para crear un ambiente denso, donde la narración pausada de Natasha abre paso a los sonidos guturales que vienen de algún ser primigenio oculto en las profundidades de la oscuridad.
Not even vronsky es el tema que abre el disco, bajo una pista de teclado, la batería frenética irrumpe en un sonido frecuente, acompañada de la voz de Luna, sussurrante, escalofriante. El Tema
The milk has gone cold, presenta un sonido similar al disco debut,
The frog is out of frogness cuenta con un sonido más afrancesado, como de circo medieval.
A primera impresión,
Reves d'absinthe, sonaba muy parecido a
The Turning Point, del disco
Elodia (1999) de
la banda Lacrimosa, pero luego me queda una sensación que sólo es por el timbre de voz empleado por Luna, similar a la de Anne Nurmi, tecladista y cantante del grupo alemán.
Para terminar, debo decir que "N" es un grata sorpresa de fin de año y un punto importante para confirmar que Emilio no fue solamente una casualidad musical.
Pd. No voy a colgar el disco, porque es demasiado bueno (y además nuevo en el mercado), mejor comprarlo que bajarlo.
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